© Lorena Amorós · 2019

 

ESCENA IN-MÓVIL

Instalación de pintura, vídeo, dibujo y escultura. Medidas variables. 2018.

Proyecto expuesto en el Espacio 3 del Centro Párraga de Murcia.

En el proyecto ESCENA IN-MÓVIL reflexiono sobre los límites de la construcción teatral y la práctica de la taxidermia. Partiendo de esta premisa, las obras operan sobre dos ámbitos de la representación: uno vinculado con los teatros taxidérmicos como fenómenos asociados a entornos culturales, pedagógicos o científicos, pero también como prácticas y rituales de raíz popular en ámbitos rurales; y otro que nos remite al cruce de las biografías y a los relatos ancestrales en torno a estas prácticas. Para ello, tomo como referente histórico la figura de Martha Maxwell (1831-1881), la primera taxidermista en crear dioramas en los que podía verse a los animales naturalizados de forma realista integrados en su hábitat. Curiosamente, ahondando en la historia de esta mujer, encontré algunos acontecimientos biográficos similares a los míos. Ambas descubrimos talleres taxidérmicos en nuestras respectivas casas cuando conseguimos recuperarlas tras eternos procesos judiciales. El episodio es el mismo: un cazador furtivo, de vida errática, se instala en una propiedad particular y acaba convirtiéndola en un taller donde confecciona sus trofeos embalsamados. De la visión extrañada e impactante de esos escenarios inmóviles, llenos de animales disecados, procede este proyecto que une narraciones vitales compartidas. De ahí que en la exposición se muestren los paralelismos existentes entre las dos biografías, así como la sutil relación icónica del animal con una estética asociada a ese revivir de lo muerto. Una temática que articuló también el discurso de mis proyectos HERENCIA DE CIENCIA FICCIÓN (2013, Galería Adora Calvo) y NATURALEZA ZOMBI (2015, Galería Adora Calvo). No obstante, en ESCENA IN-MÓVIL he potenciado y deconstruido el componente escenográfico de los dioramas que abordan los juegos de ambigüedad entre lo vivo y lo muerto. A través de la pintura, el vídeo, la escultura y el dibujo, he recreado aquí el relato de lo acontecido. Un relato transfigurado en un juego de espejos entre mi historia personal y la de una activista y excéntrica colona norteamericana del siglo XIX. El título de esta exposición, ESCENA IN-MÓVIL, responde a la paradoja que conlleva una práctica como la taxidermia, donde se crean escenas dinámicas a partir de cuerpos inertes. Esta teatralidad subyace a todas las representaciones y remite también a géneros tan antiguos como la naturaleza muerta. En la instalación que presento la pulsión de muerte está implícita, si bien desde un punto de vista irónico. Los dibujos pueden interpretarse en varias direcciones. Por una parte, muestran episodios de las dos biografías (la de Martha Maxwell y la mía) y dialogan con las imágenes que, como flashes de la visión perturbadora de animales inmóviles que simulan una actitud viviente, podemos observar en algunos de los vídeos. Por otra parte, de forma igualmente alegórica, conversan con las páginas que guardan los manuales de taxidermia, donde se explicita la desfiguración del animal muerto para finalmente realizar su reconstrucción y naturalización. Las especies más comunes del contexto natural mediterráneo: zorros, pájaros, ciervos, jabalís, así como otras más exóticas para nosotros, se instalan mediante esta extraña técnica en una zona de ambigüedad entre el estudio de la naturaleza y la figura del animal como icono y como objeto ornamental. La obra audiovisual da cuenta del espacio doméstico donde el inquilino que ocupaba mi casa llevaba a cabo las prácticas taxidermistas: el vaciado del cadáver, la preparación de la piel y su moldeado a partir del esqueleto. Escenas en las que se mezcla el mobiliario común de una casa con los instrumentales y los materiales de un taller de taxidermia. La música que escuchamos es el comienzo distorsionado de la canción titulada Alligator Wine del gran Screamin´Jay Hawkins. Por su parte, las obras pictóricas adquieren un carácter más escultórico y pueden interpretarse como actualizaciones de las vanitas o las naturalezas muertas de otro tiempo. Su iconografía ambigua, entre lo animado y lo inanimado, se aleja del mensaje moralizante de lo efímero de los placeres y de los sentidos que antaño tuvo este género. Por último, las piezas escultóricas se detienen en la artesanía y en la parte más didáctica de la taxidermia, en la manufactura que da lugar a un objeto que recuerda al animal vivo en un esfuerzo de mímesis. El armazón sobre el que se crea la forma externa del animal, la extracción de las vísceras, la piel como superficie exterior cubierta de pelo, la materialidad que se implica en el proceso de reconstrucción, son todos ellos aspectos que forman parte igualmente de este extraño trabajo de la disección. La estética que se asocia a estas prácticas, que podría ser vista como kitsch o como algo grotesco, es ahora, en ESCENA IN-MÓVIL, reinterpretada desde la mirada distanciada que nos permite el arte.